Me encanta la técnica del crazy porque te permite aprovechar retales y, al mismo tiempo, supone un reto: trabajar de forma libre, sin estar pendiente de medidas exactas y dejando espacio para que la creatividad fluya.
Aunque para mí el crazy es una técnica libre, eso no significa que todo valga. Siempre sigo un criterio a la hora de escoger las telas. Me gusta que exista un nexo de unión entre ellas, ya sea un mismo color, una gama de tonos o un motivo común, como podrían ser las flores. Ese hilo conductor es lo que hace que, a pesar de la variedad, todas las telas encajen y el conjunto tenga armonía.
Un crazy en tonos beige
En este proyecto he elegido telas de una misma gama cromática: tonos beige. Quiero que sirvan de fondo para unos círculos de color que colocaré sobre ellas y que serán los verdaderos protagonistas del trabajo.
La idea es crear una base discreta, pero con personalidad, que permita que los colores de los círculos destaquen y aporten ese toque especial al conjunto.
Cómo preparo las telas para el crazy
En el vídeo podéis ver cómo preparo las diferentes piezas para montar el crazy.
Lo primero que hago es calcar en el derecho de cada tela su plantilla correspondiente. Una vez dibujadas todas las piezas, las recorto dejando un margen de costura amplio, de aproximadamente 1 cm, excepto en el lado que voy a coser, donde dejo un margen de 0,50 cm.








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